Hallan anticuerpos maternos asociados al parto prematuro en un estudio con 2.000 mujeres
Un trabajo publicado en Nature Immunology asocia unos autoanticuerpos frente a la proteína IL-1RA con el parto antes de la semana 37. No es un tratamiento disponible.

Alrededor de uno de cada diez embarazos termina en un parto antes de tiempo, y la prematuridad sigue siendo la principal causa de muerte de recién nacidos en el mundo. Por qué ocurre y en quién sigue siendo una de las preguntas peor resueltas de la obstetricia. Un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) publica ahora en Nature Immunology un trabajo que apunta a una pista inmunológica: ciertos anticuerpos maternos aparecieron antes y en mayor cantidad en las mujeres que después dieron a luz antes de la semana 37. La información la difundió la propia universidad y la recogió el portal MedicalXpress.
Qué hicieron
El punto de partida fue un grupo pequeño de voluntarias atendidas en una clínica de fertilidad de la UCSF. A ellas se les extrajo sangre antes del embarazo y se les hizo seguimiento tras quedarse embarazadas mediante transferencia de embriones congelados, un escenario en el que la fecha de inicio de la gestación se conoce con precisión. Eso permitió comparar el perfil inmunitario previo con lo que cambiaba después.
Para analizarlo utilizaron PhIP-Seq, una técnica que permite rastrear de forma amplia qué proteínas reconocen los anticuerpos presentes en la sangre, incluidas las del propio organismo. Con ese patrón de referencia, el equipo pasó a un conjunto mucho mayor: muestras de más de 2.000 mujeres embarazadas procedentes de ocho cohortes distintas, entre ellas las del programa de cribado prenatal del estado de California, recogidas en la semana 15 de gestación. Se trata, por tanto, de un estudio observacional sobre muestras ya existentes, no de un ensayo clínico.
El anticuerpo que destacó
En las mujeres que después tuvieron un parto prematuro, los cambios en los anticuerpos fueron más amplios y más tempranos. Dentro de esa firma inmunitaria sobresalió uno dirigido contra una proteína llamada IL-1RA, que funciona como freno natural de la inflamación: bloquea a la molécula IL-1β, implicada en el tipo de inflamación que desencadena las contracciones uterinas. Según la hipótesis de los autores, un anticuerpo que neutraliza ese freno dejaría la inflamación sin control.
Para explorar esa idea, la investigadora Elze Rackaityte inyectó esos anticuerpos en ratonas gestantes: los niveles de IL-1β subieron en sangre materna y las placentas mostraron signos de daño parecidos a los descritos en partos prematuros humanos. Conviene subrayar que esta parte del trabajo es experimental y en animales. En tejido placentario humano, además, observó que la IL-1RA se acumula en las uniones entre las células que recubren los vasos sanguíneos de la placenta, justo donde pasan nutrientes y oxígeno hacia el feto.
Un fármaco ya conocido, pero sin ensayos en embarazo
El hallazgo llama la atención porque existe desde hace casi dos décadas una forma sintética de esa misma molécula, la anakinra, autorizada para enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide. Los autores plantean que valdría la pena investigar si podría servir para prevenir algunos partos prematuros, apoyándose en los años de datos de seguridad acumulados. Es una hipótesis de trabajo: no hay ensayos clínicos que lo hayan probado en embarazadas y nada de esto está disponible hoy como tratamiento ni como prueba de cribado.
Los límites
Los propios investigadores advierten de dos cosas. La primera, que estos autoanticuerpos solo aparecieron en una parte de los partos prematuros, de modo que el resto responde probablemente a otras causas. La segunda, que no se sabe si ya estaban presentes antes del embarazo —por una infección previa o una enfermedad inmunitaria— o si surgieron después, porque a las mujeres con esa firma solo se las siguió tras la concepción.
Para quien está embarazada, el mensaje práctico es limitado por ahora: cualquier duda sobre riesgo de parto prematuro corresponde valorarla al equipo obstétrico que lleva el seguimiento. Lo que aporta el estudio es una dirección de investigación nueva, y la posibilidad de que algún día existan marcadores en sangre que identifiquen a un subgrupo de embarazos de riesgo.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Breaking · Fuente primaria: documento original
