Un fármaco para la tensión se asoció a más grasa parda en 100.000 escáneres
Un estudio en Nature analizó escáneres de más de 100.000 pacientes y ensayos en ratones: el losartán se asoció a mayor actividad de la grasa parda.

La grasa parda, el tejido adiposo que quema energía para generar calor en lugar de almacenarla, lleva años interesando a los investigadores del metabolismo. Un trabajo publicado en Nature por el Laboratorio de Metabolismo Molecular de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos, aporta dos piezas nuevas: que las personas con grasa parda detectable presentan menos diagnósticos de varias enfermedades y que un fármaco antihipertensivo muy conocido, el losartán, aumenta la actividad de ese tejido en células cultivadas y en ratones. Lo recoge MedicalXpress.
Qué se analizó exactamente
El punto de partida es un análisis observacional de imágenes PET/TC de más de 100.000 pacientes del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, pruebas que se habían hecho por seguimiento oncológico, no para estudiar el metabolismo. Los autores revisaron más de 500 códigos diagnósticos, frente a los pocos que habían examinado en un trabajo previo de 2021 con unos 50.000 pacientes.
El primer firmante, el endocrinólogo Nicolás Gómez-Banoy, aplicó una herramienta de aprendizaje automático para cuantificar la actividad de grasa parda en cada paciente y en las seis regiones del cuerpo donde se localiza: cuello, axilas y zonas próximas al corazón y los riñones, entre otras.
Según el estudio, los pacientes con grasa parda detectable tenían mejores parámetros de glucemia, mejor perfil lipídico, mejores índices en el ecocardiograma y marcadores de inflamación más bajos. La localización también parecía contar: la actividad en la zona axilar se asoció a menor riesgo de hipertensión en comparación con otras regiones. Conviene subrayar que se trata de asociaciones en una población concreta —pacientes oncológicos sometidos a PET/TC—, no de una relación de causa y efecto demostrada.
De la observación al laboratorio
Al cruzar los escáneres con la medicación, los investigadores vieron que quienes tomaban antagonistas de los receptores de angiotensina II —los ARA II, un grupo de fármacos para la hipertensión al que pertenece el losartán— presentaban grasa parda con más frecuencia. Para explorar esa señal, probaron el losartán en células de grasa parda cultivadas y comprobaron que aumentaba directamente su actividad metabólica.
En ratones sanos tratados con losartán observaron indicadores de metabolismo acelerado: mayor gasto energético, más consumo de oxígeno y más producción de dióxido de carbono, sin cambios en el peso corporal. Los autores señalan además que las vías moleculares implicadas en ese efecto son distintas de las que explican la bajada de tensión arterial. Según Gómez-Banoy, esa separación es interesante porque abriría la puerta a diseñar en el futuro tratamientos que estimulen la grasa parda sin afectar a la presión en personas que la tienen normal.
El apartado de salud mental, y las cautelas
Por primera vez en este tipo de análisis, el equipo describe también una menor incidencia de ansiedad y depresión entre los pacientes con grasa parda. El propio investigador plantea la explicación más prudente: las personas metabólicamente más sanas suelen tener menos diagnósticos psiquiátricos, así que la relación podría ser indirecta. En sentido contrario, los ISRS, antidepresivos de uso muy extendido, se asociaron a una menor actividad de grasa parda. Nada de esto justifica modificar un tratamiento: cualquier cambio en la medicación corresponde valorarlo al profesional que la prescribe.
El estudio recoge también posibles inconvenientes: entre las personas con grasa parda detectable aparecieron tasas más altas de osteoporosis y de enfermedades de la piel, algo que los autores plantean como línea de investigación pendiente.
Queda mucho camino. No hay ensayos clínicos que hayan probado el losartán con este objetivo en personas, el efecto en ratones no se tradujo en pérdida de peso y la parte humana del trabajo es observacional. El propio Paul Cohen, que dirige el laboratorio, lo resume diciendo que en su cohorte había bastantes más medicamentos asociados a la actividad de grasa parda y que esto no es más que un comienzo.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Medications · Fuente primaria: documento original
