Píldoras "naturales" para el sexo: hallan fármacos ocultos sin declarar
Una revisión científica identificó 112 compuestos tipo sildenafilo usados como adulterantes en suplementos sexuales entre 2003 y 2023, según recoge The Conversation.

Se venden en gasolineras, tiendas de barrio y sobre todo por internet, con envases llamativos y nombres rotundos. Se presentan como suplementos "naturales" o "a base de hierbas" para mejorar el rendimiento sexual, pero los análisis de laboratorio llevan años encontrando en ellos principios activos de medicamentos que no figuran en la etiqueta. Un artículo publicado en The Conversation por un investigador en salud pública especializado en consumo de sustancias y productos no regulados repasa qué se sabe del problema y por qué es difícil de atajar.
Qué aparece dentro de estos productos
El caso que sirve de ejemplo es una advertencia de 2023 de la FDA, la agencia estadounidense del medicamento, sobre un producto de la marca Rhino. El análisis detectó dos ingredientes no declarados: sildenafilo, el principio activo del medicamento con receta para la disfunción eréctil conocido comercialmente como Viagra, y paracetamol, el analgésico de uso masivo. Ninguno de los dos aparecía en el envase.
No es un hecho aislado. La FDA mantiene desde 2007 un listado de productos fraudulentos para la salud que no deja de crecer, con pastillas, gominolas, mieles, cafés y hasta chocolates vendidos como potenciadores sexuales. El autor señala que en septiembre de 2026 se añadieron siete productos nuevos.
El alcance es mayor de lo que sugiere un puñado de marcas. Una revisión científica de 2023 identificó 112 inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 y compuestos relacionados —la familia farmacológica a la que pertenecen el sildenafilo y el tadalafilo— detectados como adulterantes en productos de este tipo entre 2003 y mediados de 2023. Muchos de ellos son análogos modificados que ni siquiera están aprobados como medicamento en ningún sitio.
Por qué importa que no esté en la etiqueta
El sildenafilo y el tadalafilo son tratamientos eficaces para la disfunción eréctil cuando los prescribe un profesional. El problema, explica el artículo, es tomarlos sin saberlo. Estos fármacos interaccionan con los nitratos, como la nitroglicerina que utilizan algunas personas con enfermedad cardiaca, y la combinación puede provocar una caída peligrosa de la tensión arterial.
El paracetamol no declarado añade otro riesgo distinto: alguien que tome a la vez un antigripal o un analgésico corriente podría superar sin saberlo la cantidad recomendada. La sobredosis de paracetamol puede causar daño hepático grave y, en casos extremos, fallo hepático agudo.
Un problema internacional, no solo estadounidense
Conviene situar el marco: la regulación que describe el texto es la de Estados Unidos, donde los complementos alimenticios no pasan por una aprobación previa de seguridad y eficacia como sí hacen los medicamentos. En España y en el resto de la Unión Europea los complementos también siguen una vía distinta a la del medicamento, y cualquier producto que contenga sildenafilo es, por definición, un medicamento sujeto a prescripción.
Los hallazgos se repiten fuera de Estados Unidos. En un estudio sobre 158 suplementos sexuales a la venta en Emiratos Árabes Unidos se encontró sildenafilo, tadalafilo o vardenafilo no declarados en más del 12% de las muestras analizadas. También se han documentado casos en Europa y Asia.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido de que las cadenas de suministro internacionales y el comercio electrónico complican el control de los productos falsificados o de calidad deficiente: los ingredientes salen de un país, el envasado se hace en otro y la venta ocurre en una web a miles de kilómetros. En la operación Pangea XVII de Interpol, entre diciembre de 2024 y mayo de 2025, autoridades de 90 países incautaron más de 50 millones de dosis de medicamentos ilícitos; los fármacos para la disfunción eréctil fueron el segundo tipo más intervenido.
Qué límites tiene la vigilancia
Localizar un producto peligroso no elimina el mercado. Los envases cambian, los nombres se reciclan y los vendedores se mueven de una web a otra. Investigadores que siguieron un suplemento comercializado como "POWER" entre 2007 y 2022 encontraron inhibidores de la fosfodiesterasa en todas las versiones analizadas, aunque los adulterantes concretos iban cambiando; el producto seguía vendiéndose por internet al final del seguimiento.
La conclusión que plantea el autor es menos tranquilizadora de lo que a muchos les gustaría: que un producto no aparezca en una lista oficial de alertas no significa que sea seguro, porque esas listas solo recogen una fracción de lo que circula. Y que, en un terreno donde la vergüenza empuja a la compra discreta, hablar del asunto con un profesional sanitario sigue siendo la vía con la que se sabe qué se está tomando y en qué dosis.
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Elaborado a partir de información publicada por The Conversation Health · Fuente primaria: documento original
