Un test genómico apunta a qué cáncer de próstata de alto riesgo necesita más tratamiento
Investigadores del University College London presentaron en Madrid datos que asocian la puntuación del test Decipher con el riesgo de metástasis y de muerte.

Un equipo del University College London ha presentado en un congreso oncológico celebrado en Madrid un análisis que sugiere que una prueba molecular realizada sobre el tejido del tumor podría ayudar a decidir qué hombres con cáncer de próstata localizado de alto riesgo se benefician de añadir un fármaco hormonal al tratamiento estándar, y cuáles podrían evitarlo. Los propios autores advierten de que el test todavía necesita validarse en otras bases de datos antes de usarse de forma rutinaria para tomar esa decisión.
El problema: tratar de más o tratar de menos
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres y no se comporta igual en todos los pacientes. Desde hace años, los oncólogos se enfrentan al mismo dilema: intensificar el tratamiento en quien lo necesita sin someter al resto a efectos adversos innecesarios. Un tratamiento más agresivo de lo preciso se asocia a más efectos secundarios y a peor calidad de vida.
El tratamiento de base en estos casos es la terapia de deprivación androgénica, es decir, bloquear la acción de las hormonas masculinas que alimentan el tumor. El ensayo británico STAMPEDE había mostrado que sumar abiraterona, otro fármaco hormonal, al tratamiento estándar en varones con enfermedad localizada de alto riesgo se asoció a reducir a la mitad el riesgo de morir por la enfermedad y a frenar su progresión. Pero no todos los ensayos con terapias hormonales añadidas han dado resultados favorables, y la abiraterona tiene su coste: entre sus efectos adversos figura la fatiga.
Qué analizaron
La investigación, dirigida por la doctora Sarah Howlett, del Instituto del Cáncer del UCL, cruzó dos fuentes de datos. Por un lado, un conjunto de datos de práctica clínica real con 27.607 hombres, de los que 5.956 pudieron analizarse para ver su evolución. Por otro, 401 hombres con cáncer de próstata no metastásico que habían sido asignados al azar dentro de la rama de abiraterona del ensayo STAMPEDE.
En ambos grupos se calculó la puntuación del test Decipher, una prueba que mide la actividad de un conjunto de genes en el tejido tumoral y devuelve un valor de riesgo. Las puntuaciones más altas se asociaron de forma consistente a peor evolución: por cada incremento de 0,1 en la puntuación, el riesgo de metástasis a distancia aumentó con una razón de riesgo ajustada de 1,49, y el de morir por cáncer de próstata, de 1,38.
Además, en los hombres cuyo tumor todavía no había alcanzado los ganglios linfáticos, la puntuación ayudó a identificar a quiénes la abiraterona aportaba más protección frente a la diseminación del cáncer a otras partes del cuerpo.
Lo que dicen los autores y los límites
Según Howlett, los hallazgos apuntan a que quienes tienen enfermedad de alto riesgo pero una puntuación baja presentan tasas bajas de diseminación y podrían librarse de un tratamiento más intensivo, mientras que quienes puntúan alto serían candidatos prioritarios. Que el mismo patrón apareciera tanto en datos de práctica real como en un ensayo aleatorizado refuerza el resultado, señaló, aunque insistió en que hace falta más validación antes de llevarlo a la consulta.
Hay un detalle que conviene tener presente: el test Decipher lo comercializa la empresa estadounidense de diagnóstico Veracyte, cuyo director médico de urología también valoró públicamente los resultados en términos favorables. Los datos, además, proceden del contexto británico, donde el NHS anunció en enero la extensión del uso de abiraterona en hombres con enfermedad localmente avanzada de alto riesgo en Inglaterra; en España la disponibilidad y las indicaciones se rigen por sus propios criterios.
Se trata, por último, de un análisis presentado en un congreso, un formato en el que los datos suelen ser preliminares. Cualquier decisión sobre intensificar o no un tratamiento oncológico corresponde al equipo médico que atiende a cada paciente. Para quien atraviesa un tratamiento de este tipo, el abordaje de los efectos y las secuelas tiene su propio recorrido: algo parecido se ha observado al anticipar los cuidados de soporte antes de la radioterapia.
Información publicada por MedicalXpress a partir de una nota del University College London.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Breaking · Fuente primaria: documento original
