Gripe y covid: por qué las dos vacunas se ponen en la misma cita
Los grupos a los que se recomienda cada vacuna no coinciden del todo, pero administrarlas juntas, una en cada brazo, se considera seguro.

Con la llegada del frío arrancan en España las campañas de vacunación frente a la gripe y la covid. Una pregunta habitual en los centros de salud es si conviene recibir las dos vacunas en la misma visita o separarlas en el tiempo. Un artículo divulgativo publicado en The Conversation, firmado por especialistas en salud pública y originalmente escrito en español, repasa en qué se parecen y en qué se diferencian ambos programas.
Qué buscan las campañas
El texto insiste en un punto que suele malinterpretarse: el objetivo principal de estas campañas no es evitar que alguien se infecte, sino reducir la gravedad de la enfermedad, los ingresos hospitalarios, las entradas en cuidados intensivos y las muertes entre las personas con más riesgo de complicaciones.
Tanto el virus de la gripe como el SARS-CoV-2 cambian con el tiempo, y la inmunidad adquirida se va perdiendo. Por eso las vacunas se reformulan cada temporada a partir de las variantes que detectan las redes de vigilancia de la Organización Mundial de la Salud.
No son los mismos grupos
Aquí está la diferencia que explica el debate. Según recoge el artículo, en España la vacunación frente a la covid se recomienda a las personas de 70 años o más, a residentes en centros de mayores y a quienes los cuidan, a mujeres embarazadas, a personas de 12 años o más con enfermedades crónicas y a quienes, desde los 6 meses, tienen alto riesgo o el sistema inmunitario debilitado. Se administra una dosis, con independencia de las dosis o infecciones anteriores, siempre que no haya habido vacunación previa ni infección documentada en los tres meses anteriores. Las personas inmunodeprimidas pueden necesitar dosis adicionales.
La vacunación frente a la gripe persigue un objetivo parecido, pero además busca frenar la transmisión en la comunidad. Por eso baja el umbral de edad a los 60 años e incorpora grupos que no están en el programa general de covid: los niños pequeños, de 6 a 59 meses, y los trabajadores de servicios esenciales. Coincide, en cambio, en personas con patologías de base, embarazadas y personal sanitario.
A eso se suma que los calendarios no son iguales. La gripe tiene una temporada definida, con ondas epidémicas entre noviembre y febrero. La covid mantiene un patrón mucho más irregular: los repuntes dependen de la aparición de nuevas variantes y de la pérdida progresiva de inmunidad, y pueden producirse en cualquier época del año, incluido el verano.
Por qué, aun así, se ponen juntas
Pese a esas diferencias, ambas vacunas se siguen administrando en la misma cita. Los autores apuntan varias razones. La primera es logística: simplifica la organización, aprovecha mejor el tiempo del personal sanitario y evita desplazamientos repetidos al centro de salud. Ese detalle pesa especialmente en quienes tienen más dificultades de acceso, como las personas mayores, las cuidadoras o las personas con discapacidad.
La segunda es que la coadministración eleva la cobertura en los grupos a los que se recomiendan las dos, sobre todo en mayores de 70 años que viven en residencias. Y la tercera es de seguridad: según el artículo, los estudios disponibles muestran que poner ambas vacunas en la misma visita, inyectando cada una en un brazo distinto, es seguro y no disminuye la respuesta inmunitaria a ninguna de las dos.
Qué cabe esperar y qué no
Los autores recuerdan que las nuevas variantes pueden esquivar parte de las defensas, de modo que una persona vacunada puede seguir teniendo infecciones leves o reinfecciones. Lo que se mantiene es la protección frente al riesgo de hospitalización, que es precisamente el objetivo de la campaña.
El texto cierra con una idea de organización sanitaria: sostener coberturas altas en los grupos más vulnerables alivia la presión sobre los servicios de salud en los meses de pico epidémico. Para lograrlo, señalan, hacen falta recordatorios activos, consejo profesional y una comunicación transparente sobre beneficios y efectos adversos.
Se trata de un artículo divulgativo, no de un estudio nuevo con resultados propios. Quién debe vacunarse y cuándo, en cada caso concreto, corresponde valorarlo a un profesional sanitario. Puede interesarte también nuestra información sobre cómo se detecta la fragilidad en mayores, uno de los factores que marcan el riesgo ante una infección respiratoria.
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Elaborado a partir de información publicada por The Conversation Global Health · Fuente primaria: documento original
