La IA mide el bombeo del corazón en segundos y predice mejor el riesgo
Un estudio con 27.382 pacientes en Reino Unido y EE UU comparó la medición automática de la fracción de eyección con la de médicos expertos.

Una herramienta de inteligencia artificial que mide el funcionamiento del corazón en resonancias magnéticas se asoció de forma algo más estrecha a la supervivencia de los pacientes que las mediciones hechas por médicos con experiencia. El trabajo, dirigido por la City St George's de la Universidad de Londres y el University College de Londres, se publica en The Lancet Digital Health y lo ha difundido el portal especializado MedicalXpress.
Qué se midió exactamente
El estudio se centró en la fracción de eyección, el porcentaje de sangre que el ventrículo izquierdo expulsa en cada latido. Es la medida de referencia para valorar si el corazón bombea bien y, en la práctica clínica, funciona como una puerta de entrada a muchas decisiones: desde indicar tratamientos específicos para la insuficiencia cardiaca o implantar un dispositivo, hasta estimar el riesgo de una operación o vigilar el corazón durante la quimioterapia.
Hasta ahora, esa cifra la calcula un profesional delimitando manualmente las cavidades del corazón en las imágenes de la resonancia, un proceso que, según trabajos previos del mismo equipo, lleva alrededor de 13 minutos por paciente. El sistema automático analizado tardó entre dos y tres segundos.
Cómo se hizo el estudio
Se trata de un estudio retrospectivo, multicéntrico y de pronóstico: los investigadores revisaron imágenes ya existentes y comprobaron qué ocurrió después con esos pacientes. No es un ensayo clínico, por lo que no demuestra que usar la herramienta mejore los resultados de nadie.
Se analizaron resonancias cardiacas de 27.382 pacientes estudiados por una enfermedad del corazón conocida o sospechada en centros de Reino Unido y Estados Unidos. El seguimiento medio superó los cinco años y, durante ese periodo, se registraron 3.458 fallecimientos. Los autores describen el trabajo como el mayor de este tipo realizado hasta la fecha.
Al comparar ambas mediciones, las generadas por el programa predijeron algo mejor qué pacientes tenían mayor riesgo de morir. La diferencia fue pequeña, pero estadísticamente significativa, y se mantuvo al tener en cuenta la edad y el sexo. Según el investigador George Joy, primer autor, el valor del hallazgo está en la constancia: la máquina mide siempre igual, y esa consistencia se traduce en una mejora modesta pero apreciable a la hora de identificar a quien está peor.
Los propios autores piden supervisión humana
El equipo insiste en que el médico sigue siendo necesario. Los errores del sistema fueron poco frecuentes —en torno al 1% de los pacientes y al 0,08% de las imágenes—, pero los autores sostienen que la verificación y la interpretación dentro del contexto clínico de cada persona corresponden al profesional. Rhodri Davies, del University College de Londres, autor sénior y desarrollador de la herramienta, lo resume diciendo que la IA no sustituye al clínico, sino que ofrece mediciones más rápidas y uniformes a bajo coste.
Conviene tener en cuenta ese detalle al leer la noticia: Davies es el inventor del sistema evaluado, algo que el propio comunicado hace explícito.
Qué puede cambiar y qué no
La conclusión que plantean los investigadores es usar el análisis automático como primera lectura de las resonancias cardiacas, con revisión experta cuando haga falta. En sistemas sanitarios con listas de espera y presión asistencial, eso podría aligerar carga de trabajo y acortar el tiempo hasta recibir un tratamiento. Nada de esto está implantado de forma generalizada, y el estudio no evalúa su uso en España.
Para un paciente, la fracción de eyección no es un dato abstracto: condiciona el seguimiento y, a veces, el acceso a determinadas terapias y a programas de rehabilitación cardiaca tras un infarto. Cualquier interpretación de un resultado concreto corresponde al equipo médico que lleva el caso.
El grupo planea ahora combinar las mediciones de la resonancia con las del electrocardiograma para detectar antes alteraciones del músculo cardiaco. Es una línea de trabajo abierta, no un resultado.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Breaking · Fuente primaria: documento original
