Un marcador en sangre predijo deterioro cognitivo años antes de los síntomas
Un análisis de 2.684 mayores sin síntomas asoció niveles muy altos de p-tau217 a un 38% de riesgo de deterioro cognitivo a cinco años, según JAMA.

Un análisis de sangre que mide una proteína relacionada con el alzhéimer se asoció a la probabilidad de desarrollar problemas de memoria y pensamiento años antes de que aparezca ningún síntoma. El trabajo, dirigido desde el Mass General Brigham Neuroscience Institute de Boston, se presentó en la conferencia internacional de la Alzheimer's Association y se publicó a la vez en JAMA. Sus propios autores subrayan que, hoy por hoy, no recomiendan hacer este test a personas sin síntomas.
Qué se midió y en cuántas personas
Los investigadores reunieron datos de seis estudios observacionales y ensayos clínicos realizados en Norteamérica, Japón y Australia, con un total de 2.684 adultos mayores que no presentaban ningún deterioro cognitivo al entrar. A todos se les extrajo sangre para medir la p-tau217, una forma modificada de la proteína tau que aparece alterada en el alzhéimer, y se les hizo una tomografía por emisión de positrones, una prueba de imagen que detecta depósitos anómalos en el cerebro. Después se les evaluó la memoria y otras capacidades una vez al año.
El seguimiento es largo: algunos participantes se incorporaron a su estudio original en 2004 y las últimas evaluaciones se hicieron en 2025. A lo largo de ese tiempo, unas 478 personas acabaron desarrollando deterioro cognitivo.
Los números, con sus matices
Entre quienes partían con niveles muy altos del marcador, la probabilidad estimada de presentar deterioro cognitivo fue del 38% a los cinco años. A los diez años, la estimación subía al 78%, pero los propios autores advierten de que para ese plazo había muchos menos datos disponibles, de modo que la cifra es bastante más incierta.
El hallazgo que los investigadores consideran más relevante es que la p-tau217 aportaba información adicional incluso después de tener en cuenta otros factores ya conocidos: las placas de amiloide beta visibles en la prueba de imagen y el riesgo genético asociado al gen APOE4. Es decir, el marcador en sangre no se limitaba a repetir lo que ya decían la imagen cerebral o la genética.
Por qué no se recomienda hacerse la prueba
La autora principal, la neurocientífica Rachel F. Buckley, destacó que el trabajo no solo identifica cambios biológicos, sino que intenta traducirlos en una estimación individual de riesgo a lo largo del tiempo, y que el resultado se mantuvo consistente al armonizar las seis cohortes.
La neuróloga Reisa Sperling, autora sénior, fue explícita sobre el límite práctico: no existen todavía tratamientos capaces de modificar el curso de la enfermedad en personas sanas identificadas como de alto riesgo, y por eso no aconsejan los análisis de sangre disponibles en personas sin síntomas. Según explicó, hoy la recomendación médica sería la misma con o sin resultado: actividad física regular, alimentación cuidada y atención al sueño y al bienestar general. Su objetivo a largo plazo, dijo, es que estas pruebas lleguen a funcionar como el colesterol en la predicción del infarto.
Limitaciones
Los autores reconocen que los participantes de estas cohortes pueden no representar bien a la población general, un sesgo de selección que condiciona hasta qué punto los resultados son extrapolables. Además, el análisis estima el riesgo en plazos concretos, no el riesgo a lo largo de toda la vida. Harán falta estudios más amplios y seguimientos más largos para afinar las predicciones individuales.
El estudio recibió financiación parcial de los NIH, los institutos nacionales de salud de Estados Unidos, del Departamento de Defensa estadounidense, de la Alzheimer's Association y de fundaciones privadas, además de apoyo de la farmacéutica Eli Lilly; varios autores declaran consultorías con la industria. La información procede de un comunicado de Mass General Brigham difundido por ScienceDaily. Conviene recordar que todo esto se investiga en paralelo a otras líneas, como el estudio de por qué algunos cerebros con lesiones no desarrollan demencia. Cualquier duda sobre riesgo individual corresponde valorarla a un profesional sanitario.
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Elaborado a partir de información publicada por ScienceDaily Caregiving · Fuente primaria: documento original
