LSD y psilocibina mueven el flujo sanguíneo cerebral en sentidos opuestos
Un estudio con imagen cerebral en 11 voluntarios sanos observó que el LSD aumentó el riego cerebral y la psilocibina lo redujo. No evaluó efectos terapéuticos.

Dos de las sustancias psicodélicas más estudiadas en psiquiatría, el LSD y la psilocibina, parecen afectar de forma distinta al riego sanguíneo del cerebro. Es lo que sugiere un trabajo con técnicas de imagen cerebral realizado en voluntarios sanos por investigadores del Rigshospitalet y la Universidad de Copenhague, publicado en Nature Neuroscience y recogido por el portal científico Medical Xpress.
Conviene situar el alcance desde el principio: se trata de un estudio de mecanismos en personas sanas, no de un ensayo clínico en pacientes. No mide si estas sustancias alivian síntomas depresivos ni en qué dosis, y sus autores subrayan que no han demostrado que los cambios observados expliquen los posibles efectos terapéuticos.
Qué se hizo exactamente
El equipo administró distintas dosis de LSD a 11 voluntarios sanos, a los que se escaneó el cerebro antes de tomar la sustancia. En el momento de máximo efecto solo se obtuvieron imágenes utilizables de siete participantes, una cifra muy pequeña que limita cualquier conclusión general.
Se combinaron dos técnicas. La tomografía por emisión de positrones (PET), que usa un trazador radiactivo para medir procesos biológicos, sirvió para calcular cuántos receptores de serotonina 2A quedaban ocupados por el fármaco; estos receptores son la principal diana de los psicodélicos clásicos en el cerebro. La resonancia magnética (RM) se empleó para estimar el flujo sanguíneo cerebral y la conectividad funcional, es decir, hasta qué punto distintas regiones del cerebro se activan de forma coordinada. Además se midió la concentración de LSD en sangre y se registró la experiencia subjetiva de los participantes.
Para comparar, los autores reanalizaron datos de un experimento anterior con 25 personas que habían recibido psilocibina, el compuesto presente en ciertos hongos.
Patrones contrarios
Con LSD, los investigadores observaron una unión intensa a los receptores de serotonina 2A, un aumento del flujo sanguíneo cerebral y una disminución de la conectividad funcional global. En el grupo de psilocibina, el patrón fue el inverso: menos riego y más conectividad.
En ambos casos, flujo y conectividad se asociaron de forma negativa, lo que para los autores indica que las dos medidas recogen aspectos complementarios de la respuesta cerebral. Gitte Moos Knudsen, coautora principal, explicó a Medical Xpress que el objetivo era unir la imagen molecular con la fisiología cerebral para entender cómo el LSD interactúa con esos receptores y cómo eso se relaciona con la actividad cerebral y la vivencia del sujeto.
Otro detalle llamativo: la relación entre la concentración de LSD en sangre y la intensidad de los efectos subjetivos no fue constante, sino que cambió con el tiempo. Dicho de otro modo, a una misma concentración en sangre le correspondieron efectos distintos según el momento de la sesión.
Qué queda abierto
El equipo quiere investigar ahora si el LSD altera el acoplamiento neurovascular, la relación habitual entre la actividad de las neuronas y el riego sanguíneo que la acompaña. Si así fuera, algunos resultados previos obtenidos con resonancia en estudios de psicodélicos podrían requerir una lectura distinta. También plantean medir la neuroplasticidad en los días posteriores, para comprobar si existe una ventana en la que la psicoterapia o la estimulación cerebral pudieran tener más efecto.
El interés clínico por estas sustancias ha crecido, pero el terreno sigue siendo preliminar y buena parte de la evidencia disponible es limitada, como ocurre con la revisión sobre psicodélicos e inflamación en animales. En España, ni el LSD ni la psilocibina están autorizados como tratamiento: su uso se restringe a la investigación. Cualquier decisión sobre el abordaje de una depresión corresponde a un profesional sanitario.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Breaking · Fuente primaria: documento original
