Bebidas energéticas: más notificaciones de infarto y parada cardiaca en jóvenes
Un análisis preliminar de la base de notificaciones de la FDA halló que los productos con cafeína y estimulantes aparecen con más frecuencia en avisos de episodios cardiovasculares graves entre los 18 y los 34 años.

Las bebidas energéticas con cafeína y los suplementos estimulantes aparecen de forma desproporcionada en las notificaciones de efectos adversos cardiovasculares graves —entre ellos paradas cardiacas e infartos— que recibe la agencia estadounidense del medicamento, y el patrón es especialmente llamativo en adultos jóvenes. Es la conclusión de un trabajo preliminar presentado en las Sesiones Científicas 2026 de la American Heart Association, la asociación estadounidense del corazón, celebradas del 6 al 9 de noviembre en Chicago.
Qué se analizó exactamente
Los investigadores revisaron una base de datos pública de notificaciones de reacciones adversas de la FDA, la agencia que regula alimentos y medicamentos en Estados Unidos. Compararon los avisos asociados a productos con cafeína y otros estimulantes con los asociados a alimentos y complementos alimenticios también regulados por la agencia: refrescos, batidos sustitutivos de comidas, barritas de proteínas, smoothies o vitaminas. Se incluyeron notificaciones de personas de 13 años o más registradas entre 2017 y 2025.
Conviene entender qué tipo de análisis es este, porque condiciona todo lo demás. Una base de notificaciones espontáneas recoge sospechas comunicadas por pacientes, familiares o profesionales; no es un registro de casos verificados ni permite calcular riesgos. Lo que se mide es si un producto aparece más veces de lo esperado en comparación con otros. El resumen presentado en el congreso no detalla cuántas notificaciones se incluyeron, y al tratarse de investigación preliminar todavía no ha pasado por la revisión por pares de una revista científica.
Por qué preocupa la dosis
Según una declaración científica de la American Heart Association publicada en 2026 sobre cafeína y enfermedad cardiovascular, hasta 400 mg de cafeína al día —el equivalente a unas cinco tazas de 237 mililitros de café negro— se considera en general seguro para la mayoría de los adultos. El problema, señalan los autores, es la concentración: algunas bebidas energéticas llevan hasta el triple de cafeína por unidad de volumen que un café de filtro, y ciertos preparados para antes de entrenar superan las doce veces esa cantidad.
A eso se suma el marco regulador estadounidense: estos productos se clasifican como alimentos o complementos alimenticios, no como medicamentos, de modo que no pasan por las pruebas de seguridad previas a la comercialización que sí se exigen a un fármaco. En la Unión Europea el encuadre también es alimentario, aunque las bebidas con más de 150 mg de cafeína por litro deben advertirlo en la etiqueta y señalar que no se recomiendan a menores ni a embarazadas.
Qué dicen los autores y qué no dicen
Sai Samayamanthula, estudiante de cuarto curso de Medicina en la Universidad de Virginia y autor del trabajo, apunta que estos productos se venden junto a los refrescos y el agua embotellada, lo que lleva a asumir que no conllevan ningún riesgo. Para una persona sana que los toma de forma ocasional, dice, el riesgo es probablemente pequeño; el matiz está en el consumo habitual, que puede superar con rapidez el límite diario recomendado de cafeína.
Los propios investigadores reconocen que no saben por qué la señal se concentra en la franja de 18 a 34 años. Barajan que influya la frecuencia de consumo en esas edades, el contexto en el que se toman —antes de un ejercicio intenso, o mezclados con alcohol u otras sustancias— y la posibilidad de que alguna de esas personas tuviera una alteración cardiaca no diagnosticada.
Gregory M. Marcus, cardiólogo de la Universidad de California en San Francisco y coordinador de la declaración científica de 2026, que no participó en este análisis, subraya el límite principal: el estudio no demuestra que estos productos causen los episodios notificados, porque otros factores pueden explicar el patrón observado. Hace falta más investigación, añade, para saber si los estimulantes son realmente responsables.
La propuesta práctica que dejan los autores no va dirigida al consumidor, sino a los profesionales: preguntar por el consumo reciente o habitual de estos productos cuando un paciente joven consulta por palpitaciones, dolor torácico o desmayos. Cualquier síntoma de ese tipo corresponde valorarlo a un profesional sanitario.
La información procede de la nota difundida por la American Heart Association y recogida por MedicalXpress.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Medications · Fuente primaria: documento original
