El cannabis aparece en el 84% de las urgencias por drogas de adolescentes en EE UU
Un estudio observacional con más de 1,3 millones de personas en Estados Unidos describe patrones opuestos por edad: cannabis en los jóvenes, alcohol en los adultos.

Entre los adolescentes estadounidenses que acudieron a urgencias o ingresaron por un problema relacionado con alguna sustancia, la gran mayoría tenía el cannabis anotado en su historia clínica. Entre los adultos de más edad, el protagonista era el alcohol. Así lo describe un estudio observacional publicado el 4 de noviembre en The American Journal of Psychiatry y dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington en San Luis, del que informa el portal MedicalXpress.
Qué se analizó
No es un ensayo clínico ni un trabajo que pueda establecer causas: los autores revisaron registros anonimizados de grandes bases de datos de seguros sanitarios de Estados Unidos, tanto privados como del programa público Medicaid. Incluyeron a más de 1,3 millones de personas de 16 a 64 años que tuvieron al menos un contacto con urgencias relacionado con sustancias entre enero de 2016 y diciembre de 2023, ocho años de seguimiento y más de cinco millones de episodios en total. Además de alcohol y cannabis, los datos recogían opioides, estimulantes y otras sustancias, y se analizaron por tramos de edad: 16-18, 19-24, 25-34, 35-44, 45-54 y 55-64 años.
Dos curvas que se cruzan
Entre los adolescentes de 16 a 18 años con un episodio de urgencias por sustancias, el 84% tuvo al menos un contacto en el que aparecía el cannabis, la proporción más alta de todos los grupos. En el extremo opuesto, entre los de 55 a 64 años esa cifra bajaba al 19%.
El alcohol dibuja la curva inversa: estaba presente en el 33% de los adolescentes y subía de forma sostenida con cada grupo de edad hasta alcanzar el 70% en los mayores de 55. El incremento más pronunciado de todo el trabajo se dio en el alcohol como motivo principal de ingreso entre los adultos de 25 a 34 años, que creció 3,6 puntos porcentuales al año.
En cuanto a la tendencia, los jóvenes de 19 a 24 años fueron quienes más aumentaron la proporción de episodios con cannabis implicado, cerca de 1,8 puntos porcentuales por año; entre los adolescentes el crecimiento fue de unos 0,8 puntos anuales, y en los grupos de más edad apenas hubo cambios.
Un matiz importante sobre el dato del 84%
Los propios autores advierten de cómo deben leerse esas cifras. El estudio contabilizó cualquier visita o ingreso en el que el cannabis figurase en algún lugar del listado de diagnósticos, de modo que el motivo real de la atención podía ser otro: un accidente de tráfico, una crisis psiquiátrica o un problema médico sin relación. Casi la mitad de los episodios con cannabis implicaban además al menos otra sustancia.
De hecho, cuando los investigadores se fijaron solo en los ingresos en los que el cannabis era la causa principal, la tendencia entre adolescentes bajaba. Sí observaron aumentos en ingresos relacionados con cuadros psicóticos y con vómitos intensos entre los más jóvenes.
Qué dicen los autores
Kevin Y. Xu, profesor ayudante de psiquiatría y responsable del trabajo, señala que el consumo de cannabis viene subiendo en Estados Unidos mientras el de alcohol baja, pero que hasta ahora faltaban datos de calidad sobre qué tipo de consumo genera daño inmediato. A su juicio, los riesgos del cannabis se simplifican a menudo en los medios, sobre todo teniendo en cuenta la mayor concentración de THC —el principal componente psicoactivo— de los productos disponibles hoy. Cita un trabajo reciente según el cual el trastorno por consumo de cannabis se vuelve más probable por encima de unos 40 miligramos semanales de THC en adultos y 30 en adolescentes.
Xu recuerda también que el consumo intenso en la adolescencia se ha asociado a más riesgo de síntomas psicóticos, aunque la mayoría de quienes consumen no los presenta.
Qué límites tiene
Los datos proceden del sistema sanitario estadounidense, con un mercado legal de cannabis muy distinto del español, así que las proporciones no son trasladables a España. Al tratarse de un diseño observacional sobre facturación de seguros, no permite afirmar que una sustancia causara el episodio. Y, como reconocen los investigadores, no analizaron qué diagnóstico constaba como motivo principal de cada ingreso. Cualquier duda sobre consumo propio o de un hijo corresponde valorarla a un profesional sanitario.
Los autores anuncian que seguirán trabajando para entender por qué los patrones de daño varían tanto a lo largo de la vida. Este tipo de análisis por edades enlaza con otros trabajos recientes sobre jóvenes y sustancias estimulantes, como el aumento de notificaciones cardiacas ligadas a bebidas energéticas.
- cannabis
- alcohol
- adolescentes
- urgencias
- salud mental
- estudio observacional
Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress Breaking · Fuente primaria: documento original
