Por qué una sola muestra con E. coli obliga a hervir el agua de todo un municipio
Dos ingenieras ambientales explican en The Conversation qué indica la bacteria en el agua del grifo, por qué hervirla funciona y cuándo se levanta el aviso.

Una muestra rutinaria de agua del grifo da positivo en Escherichia coli y, en cuestión de horas, un municipio entero recibe la orden de hervir el agua antes de beberla o de usarla para cocinar. Es lo que ocurrió a principios de noviembre en Center Township, en el condado de Beaver (Pensilvania, Estados Unidos), a unos 40 kilómetros de Pittsburgh. Dos ingenieras ambientales, Sarah Fakhreddine y Marlee Shaffer, explican en The Conversation por qué un único resultado positivo basta para activar esa alerta.
Qué indica realmente la bacteria
La mayoría de las cepas de E. coli no provocan enfermedad. La bacteria vive de forma habitual en el aparato digestivo de personas y animales, y precisamente por eso se usa como indicador: si aparece en el agua tratada, señala que ha habido contaminación de origen fecal. Y donde entra materia fecal pueden entrar también virus, parásitos u otras bacterias que sí causan infecciones intestinales.
Según explican las autoras, el problema puede estar en dos puntos. Uno, en la potabilizadora: si el tratamiento falla, los patógenos no se eliminan del todo. Dos, en la red de distribución: una rotura de tubería hace caer la presión y permite que agua contaminada entre en las conducciones que llegan a viviendas y negocios. La Agencia de Protección Ambiental estadounidense, la EPA, fija como objetivo cero E. coli en el agua de consumo.
Por qué se extiende el aviso a toda la red
Una muestra es una fotografía de un momento y un punto concreto. Como el agua circula y las redes están interconectadas, un problema detectado en un lugar puede significar que el agua de otros puntos también esté afectada. Localizar el origen, repararlo y volver a tomar muestras lleva tiempo, y el aviso de hervir el agua funciona como medida de protección mientras tanto.
Sobre por qué hervir sirve: las temperaturas que alcanza el agua al llegar a ebullición dañan estructuras esenciales de bacterias y protozoos e inactivan virus, de modo que ya no pueden multiplicarse ni causar infección. Las autoras señalan que, a esas temperaturas, la mayoría de los microorganismos dañinos quedan inactivados en menos de un minuto. También recomiendan tener algo de agua embotellada disponible por si no es posible hervirla.
Cuándo se levanta la alerta
No la retira la empresa de aguas por su cuenta. Tiene que investigar la causa de la contaminación, corregirla y después seguir analizando muestras hasta que dejen de salir positivas. Esos datos se trasladan al organismo regulador, que decide si se cumplen los requisitos. En Pensilvania, el departamento estatal de protección ambiental exige dos días consecutivos de muestras negativas tras resolver el problema. En el caso de Center Township, el aviso se levantó el 4 de noviembre.
El impacto en colegios y comedores
Un aviso de este tipo no afecta solo al agua que se bebe. En un comedor escolar también condiciona el lavado de frutas y verduras, la cocción de los alimentos y el fregado de la vajilla. Según las autoras, cumplir con todo eso depende del tamaño del centro, de sus recursos y de si puede conseguir agua de otra procedencia. Algunos colegios pueden seguir abiertos; otros optan por cerrar o pasar a clases a distancia, como hizo el distrito escolar de Central Valley durante dos días. Las ingenieras subrayan que los niños son más vulnerables que un adulto sano a las enfermedades transmitidas por el agua, de ahí la cautela.
Qué cambia en España
El caso es estadounidense y las reglas descritas son las de Pensilvania, así que no describen el procedimiento español. En España, el control del agua de consumo depende de los gestores del abastecimiento y de las autoridades sanitarias autonómicas, y son ellas las que emiten y retiran las recomendaciones de no consumo o de hervido. El mecanismo de fondo, sin embargo, es el mismo: la bacteria no es el peligro principal, es la señal de que algo ha entrado donde no debía. El agua del grifo no es el único frente abierto en el debate sobre su calidad: hay quien pide revisar el límite de nitratos en el agua potable, fijado hace décadas.
Ante síntomas digestivos tras un episodio de este tipo, la valoración corresponde a un profesional sanitario.
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Elaborado a partir de información publicada por The Conversation Health · Fuente primaria: documento original
