Pagar por dejar de fumar casi duplicó el abandono en un ensayo de EE UU
Un ensayo aleatorizado con más de 3.200 adultos publicado en JAMA comparó cuatro estrategias para dejar de fumar. Las tasas siguen siendo bajas: 8,8% frente a 4,3%.

Ofrecer dinero a quien intenta dejar de fumar, junto con medicación gratuita, casi duplicó la proporción de personas que lo habían conseguido a los seis meses. Es el resultado de un ensayo clínico aleatorizado con más de 3.200 adultos realizado en cinco centros sanitarios de Estados Unidos y publicado en JAMA, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, del que informa MedicalXpress.
Qué se comparó y en quién
El estudio, firmado por Joanna L. Hart y su equipo, reclutó a personas derivadas a un programa de cribado de cáncer de pulmón, es decir, fumadores o exfumadores de larga trayectoria a los que se hace una prueba de imagen periódica para detectar tumores en fase temprana. Participaron centros como Henry Ford Health, Penn Medicine, Lancaster General Health, Geisinger y Kaiser Permanente del sur de California.
Los autores buscaron deliberadamente a población con dificultades de acceso a una atención sanitaria de calidad: personas con rentas bajas, residentes en zonas rurales y adultos negros e hispanos. Se compararon cuatro estrategias distintas para dejar de fumar frente a la atención habitual.
A los seis meses, el 8,8% de quienes recibieron medicación gratuita para dejar de fumar y podían ganar hasta 600 dólares en incentivos económicos había dejado el tabaco, frente al 4,3% del grupo con atención habitual. La abstinencia no se preguntó: se verificó con análisis de sangre u orina, un detalle importante porque los estudios que se fían de lo que declara el participante tienden a sobreestimar los resultados.
Cifras pequeñas, diferencia real
Conviene leer los números tal y como son. Aun en el mejor grupo, más de nueve de cada diez participantes seguían fumando medio año después. Lo que el ensayo observa es que la diferencia entre ambos grupos es de unos cuatro puntos porcentuales, lo que a escala de un sistema sanitario representa muchas personas, pero no convierte el incentivo en una solución.
Christine Neslund-Dudas, investigadora de Henry Ford Health y una de las autoras, subraya que se trata de personas que llevan muchos años fumando y que en muchos casos ya lo han intentado antes. A su juicio, el hallazgo aporta una herramienta más a considerar, sobre todo para quienes acumulan barreras añadidas para dejarlo.
Por qué se prueba esto en el cribado de pulmón
Quien acude a un cribado de cáncer de pulmón ya tiene, por definición, un riesgo elevado por su historial de tabaquismo. Los responsables del programa de Henry Ford Health defienden aprovechar ese contacto con el sistema sanitario para ofrecer tratamiento del tabaquismo en el mismo circuito, en lugar de limitarse a la prueba de imagen. El neumólogo Mike Simoff lo plantea como una doble oportunidad: detectar antes un tumor y abordar al mismo tiempo uno de los principales factores de riesgo de cáncer y de enfermedad cardiovascular.
El apoyo que describen combina asesoramiento telefónico con entrevista motivacional —una técnica de conversación que ayuda a la persona a examinar sus propios motivos para fumar y para dejarlo— y, cuando procede, fármacos que reducen el ansia y los síntomas de abstinencia.
Los límites
El propio artículo deja abiertas las preguntas que decidirían si algo así puede incorporarse a la práctica habitual: quién paga los incentivos, cuánto ahorro sanitario generan a largo plazo y cómo llegar a las personas con menos recursos. Son cuestiones de organización de servicios, y la respuesta depende de cada sistema.
Además, el ensayo se hizo íntegramente en Estados Unidos, con un sistema de cobertura, copagos y programas de cribado de pulmón que no se corresponde con el español. En España el cribado poblacional de cáncer de pulmón no está implantado de forma generalizada, y el tratamiento del tabaquismo se articula por otras vías, con financiación pública de algunos fármacos. Trasladar el resultado exige, por tanto, cautela: lo que muestra es que un incentivo económico modificó la conducta en un contexto concreto, no que el modelo funcione igual aquí.
Cualquier intento de dejar de fumar con medicación debe valorarlo un profesional sanitario, que es quien puede ajustar el abordaje a cada historial.
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Elaborado a partir de información publicada por MedicalXpress · Fuente primaria: documento original
