Investigadores piden a la OMS declarar el clima emergencia sanitaria internacional
Un grupo de salubristas pide activar el mecanismo del Reglamento Sanitario Internacional ante el impacto del calor y los fenómenos extremos en la salud.

Un grupo de investigadores en salud pública ha publicado en The Conversation una petición dirigida a la Organización Mundial de la Salud: que declare los efectos del cambio climático sobre la salud una emergencia de salud pública de importancia internacional, la figura jurídica que la OMS ha utilizado en episodios como la covid-19 o la viruela del mono. No es un estudio nuevo, sino un artículo de posición firmado por profesionales que trabajan sobre los efectos del calor en la salud materna e infantil.
Qué argumentan
Los autores sostienen que el calor y los fenómenos extremos ya no son un escenario de riesgo futuro, sino un problema sanitario presente. Citan que en ciudades europeas se atribuyeron al calor más de 50.000 muertes el pasado verano, y que alrededor del 65 % de ellas serían directamente imputables al cambio climático según los métodos de atribución de impactos, una técnica que estima qué parte de un daño concreto se explica por el calentamiento global.
También mencionan un informe reciente que proyecta 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor entre junio de 2026 y febrero de 2027, en un contexto de El Niño especialmente intenso. El Niño es la fase cálida de una oscilación cíclica del Pacífico que altera el clima en todo el planeta. Conviene leer esa cifra como lo que es: una proyección de modelización, con la incertidumbre propia de ese tipo de cálculos, no un recuento de fallecidos.
Quién está más expuesto
El texto insiste en un punto que interesa a cualquiera que conviva con una enfermedad o cuide de alguien: los efectos no se reparten por igual. Las personas mayores, las embarazadas, los niños y quienes viven con enfermedades crónicas son, según los autores, los más vulnerables, y a la vez los que menos recursos tienen para adaptarse.
Los ejemplos que ponen son cotidianos más que catastróficos: una inundación que deja a alguien sin acceso a su centro de salud y, por tanto, sin la medicación que toma a diario; una campaña agrícola perdida que se traduce en desnutrición infantil; un embarazo que termina mal durante una ola de calor. En su propia investigación sobre exposición al calor en el embarazo en África, los firmantes describen efectos sobre la salud de la madre, sobre los resultados del parto y, potencialmente, sobre la salud del niño a largo plazo. En un trabajo anterior también documentaron efectos negativos sobre los propios profesionales sanitarios que atienden a esas comunidades. Es una línea que conecta con el déficit de rehabilitación en África, donde la carga de discapacidad crece más deprisa que los servicios.
Qué cambiaría una declaración
El Reglamento Sanitario Internacional, el tratado que fija cómo responde la OMS a amenazas sanitarias transfronterizas, define la emergencia de importancia internacional como un evento extraordinario que supone un riesgo de propagación internacional y exige respuesta coordinada. Para activarlo deben cumplirse al menos dos de cuatro condiciones: gravedad del riesgo, carácter inusual o inesperado, riesgo significativo de propagación internacional y riesgo de restricciones a los viajes o al comercio.
Los autores defienden que la crisis climática cumple la mayoría de esos criterios y que una declaración movilizaría financiación, obligaría a una coordinación central y permitiría emitir recomendaciones basadas en evidencia sobre prevención, vigilancia y atención a los más afectados. Señalan que la petición ha recibido apoyo de ministerios de Salud africanos, entre ellos los de Senegal, Namibia y Zimbabue.
Los límites del texto
Conviene situar el artículo en su sitio. Es una propuesta de política sanitaria global firmada por investigadores con intereses declarados en el tema, no una revisión sistemática ni una decisión tomada. La OMS no se ha pronunciado sobre esa petición, y la figura de emergencia internacional se ha reservado hasta ahora a brotes infecciosos con un inicio identificable, algo que no encaja fácilmente con un proceso continuo de décadas. Lo que sí está mejor documentado, y es lo más útil para el lector, es la relación entre olas de calor y mortalidad en personas mayores y con patología crónica: ahí la valoración de riesgos individuales corresponde al profesional que sigue a cada paciente.
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Elaborado a partir de información publicada por The Conversation Global Health · Fuente primaria: documento original
